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Combatiendo la Resistencia

La vacunación siembra los galpones con ooquistes sensibles a los coccidiostatos que se utilizan comúnmente en el alimento

La vacunación siembra los galpones con ooquistes sensibles a los coccidiostatos que se utilizan comúnmente en el alimento
Eimeria maxima

Eimeria acervulina
Los avicultores que se enfrentan a coccidias resistentes a los coccidiostatos que se administran en la ración pueden minimizar el problema incorporando la vacunación contra la coccidiosis a su plan de manejo, de acuerdo con la Dra. Linnea J. Newman, veterinaria especialista en aves.

El uso continuo y a largo plazo de coccidiostatos ionóforos en el alimento ha generado resistencia y, con ella, un control menos efectivo de la coccidiosis, que es una enfermedad causada por los protozoarios parásitos del género Eimeria, dijo la Dra. Newman, consultora de Schering-Plough Animal Health. La resistencia genera una reducción del rendimiento, particularmente de la ganancia de peso.

Sin embargo, la rotación entre la vacunación contra la coccidiosis y los productos que se administran en la dieta siembra las naves con ooquistes que son más sensibles al tratamiento en la ración, según explicó.

Cambios en la población de ooquistes

La Dra. Newman dijo que Coccivac-B es una vacuna producida con ooquistes vivos que fueron aislados desde antes de que se desarrollaran los coccidiostatos que se utilizan actualmente. En consecuencia, las aves que reciben esta vacuna diseminan ooquistes sensibles a dichos productos, mismos que los avicultores utilizan hoy ampliamente.

“En otras palabras, la vacuna se puede utilizar para cambiar las poblaciones de coccidias resistentes a los coccidiostatos por poblaciones sensibles a ellos” explicó. “Los ooquistes resultantes de la vacunación son, de hecho, extremadamente sensibles tanto a los coccidiostatos químicos como a los ionóforos y, además, no son tan viru­lentas como los aislamientos que existen actualmente en el campo y que son resistentes a estos fármacos”.

Evidencia clara

Como evidencia, la Dra. Newman señala las investigaciones realizadas por el Dr. H. D. Chapman de la Universidad de Arkansas, EE.UU., que demuestran que la vacunación de una sola parvada con Coccivac-B es suficiente para restaurar la sensibilidad de las coccidias de campo a la monensina. También cita las pruebas efectuadas por el Dr. Harry D. Danforth, del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) (véase la página 6), que demuestran todavía más que la vacunación con Coccivac-B renueva la sensibilidad de la población de coccidias existente en las granjas al ionóforo salinomicina, que es el coccidiostato que se utiliza más ampliamente en Estados Unidos.

En las pruebas, se aislaron ooquistes de muestras de cama procedentes de galeras de pollos de engorde vacunados durante tres o cuatro parvadas con Coccivac-B. También se recolectaron ooquistes de las muestras de cama tomadas de galeras de pollos no vacunados, pero que habían sido tratados con coccidiostatos ionóforos. Después se probó la sensibilidad de las coccidias a la salinomicina, para lo cual se desafió un grupo de pollos libres de patógenos específicos (SPF) con ooquistes procedentes de los galpones vacunados y otro grupo de aves SPF se desafió con ooquistes procedentes de los galpones donde se habían utilizado los ionóforos. Durante el desafío, todas las aves recibieron 60 ppm de salinomicina.

Mejor ganancia de peso

Eimeria tenella

Ooquistes de especies mixtas de Eimeria
La comparación de los dos grupos reve­ló una ganancia de peso mucho mejor en las aves desafiadas con los ooquistes tomados de los galpones vacunados. Sólo una muestra de campo ocasional demostró sensibilidad comparable a la salinomicina, dijo Newman.

Algunos estudios realizados más recientemente por Danforth indican que la vacunación no sólo es capaz de restaurar la sensibilidad de los ooquistes a los coccidiostatos, sino que modifica la composición de los ooquistes de especies mixtas en el campo y su capacidad de producir daño intestinal, indicó Newman. Por ejemplo, se aisló una cepa agresiva de Eimeria tenella y una cepa mode­radamente patógena de E. maxima a partir de las muestras de cama recolectadas en una granja perteneciente a una importante integración de pollo de engorde. Una vez obtenidas las muestras, se vacunó una parvada nueva con Coccivac-B y se instaló en el mismo galpón. Se volvieron a obtener muestras de la cama nueva al final del período de crecimiento.

Se aisló una población de ooquistes pertenecientes a especies mixtas de Eimeria y se utilizó para desafiar aves SPF de 10 días de edad que estaban recibiendo un alimento no medicado o bien un alimento medicado con salinomicina. Seis días después del desafío, las aves se pesaron y se registraron sus lesiones intestinales. “Después de la vacunación con Coccivac-B, la población agresiva de E. tenella prácticamente había desaparecido”, dijo la Dra. Newman, mientras que antes de la vacunación se había considerado a este aislamiento de E. tenella como muy agresivo pues había producido altas calificaciones de lesiones, incluso en las aves tratadas con salinomicina. También es necesario notar que había sido necesario utilizar 3-Nitro (ácido arsenélico) rutinariamente para aumentar la capacidad de los ionóforos de controlar a E. tenella, explicó.

Mejoramiento en las calificaciones de lesiones

Después de la inmunización, las calificaciones de lesiones en las porciones media y anterior del intestino debidas a E. maxima y E. acervulina habían mejorado en las aves medicadas con salinomicina, lo cual indica que la vacunación tuvo un impacto sobre estas especies de Eimeria y que la sensibilidad a la salinomicina en cada una de estas especies había mejorado después de la vacunación. La vacunación contra la coccidiosis no sólo se puede aplicar en rotación con los coccidiostatos, sino que puede ser una alternativa ante estos productos que se administran en la ración, dijo la Dra. Newman.

La Vacuna Refuerza la Inmunidad Natural Los coccidiostatos del alimento previenen la coccidiosis al romper el ciclo de vida del parásito, pero la vacunación permite a los pollos desarrollar la inmunidad natural contra la infección, explicó la Dra. Linnea J. Newman.

La inmunidad se desarrolla cuando las aves se exponen a ooquistes infectantes que se eliminan en las heces. “Se necesitan aproximadamente de dos a tres ciclos de una infección leve para proporcionar una inmunidad suficientemente adecuada para proteger a los pollos contra una exposición de campo posterior a las coccidias” indicó.

La vacunación tiene posibilidades de éxito hoy más que nunca gracias a que se han desarrollado mejores métodos de administración. Por ejemplo, el gabinete de aspersión que se utiliza en la incubadora cuando los pollos tienen un día de nacidos asegura que la vacuna se administre homogéneamente, lo cual a su vez ayuda a desarrollar la inmunidad en la parvada y a protegerla contra los brotes de coccidiosis, explicó la doctora.


Fuente: CocciForum Edición No. 2, Schering-Plough Animal Health.

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