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Frenando la coccidiosis subclínica: La experiencia de campo muestra los peligros del desafío coccidial tardío
La experiencia de la vida real está corroborando lo que ya había indicado la investigación, en el sentido de que un desafío coccidial en las últimas etapas del ciclo de producción es mucho peor para el pollo de engorde y mucho más caro para el bolsillo del avicultor, en comparación con un desafío temprano.

De acuerdo con las investigaciones realizadas por el Dr. Robert Teeter, nutricionista, un desafío coccidial tardío tiene un impacto negativo de gran importancia sobre el rendimiento y la rentabilidad de la parvada, mientras que si éste se presenta al principio del ciclo de producción, el efecto es mucho menor (véase el artículo al respecto).

Ahora los datos de campo procedentes de una granja avícola comercial demuestran la veracidad de estas investigaciones, dijo la Dra. Linnea Newman, veterinaria consultora de Intervet/Schering-Plough Animal Health.

La Dra. Newman describió una prueba realizada por un productor de pollo de engorde en Ontario, Canadá, que implementó en su granja la vacunación contra la coccidiosis porque quería desarrollar una línea de aves libres de antibióticos, pero también quería ver si la vacunación era capaz de renovar la sensibilidad de estos parásitos a los anticoccidiales que se administran en el alimento.

En la prueba se incluyeron cinco parvadas que se desarrollaron hasta los 35 ó 36 días. El productor recolectó muestras de ooquistes y registró diariamente el peso de algunas aves, utilizando las básculas de la granja. El programa de control de las coccidias consistió en lo siguiente:
    
  • Parvada 1: Nicarbazina-narasina 
  • Parvada 2: Vacuna Coccivac-B, sin antibióticos 
  • Parvada 3: Vacuna Coccivac-B, sin antibióticos 
  • Parvada 4: Vacuna Coccivac-B, sin antibióticos 
  • Parvada 5: Retorno al uso de anticoccidiales con narasina Las aves de las parvadas 2, 3 y 4 recibieron Coccivac-B, vacuna elaborada con ooquistes vivos, al día de edad en la incubadora, utilizando un gabinete de aspersión. Esta vacuna inicia la inmunidad contra la coccidiosis durante las primeras semanas de vida de las aves, protegiéndolas de por vida contra esta enfermedad.

    Conteos de ooquistes extremadamente altos

    La primera parvada, que recibió anticoccidiales en el alimento, presentó conteos de ooquistes extremadamente elevados durante la última parte del ciclo de producción, aunque no mostró signos clínicos. Esto es típico de la coccidiosis subclínica. El aumento de peso de estas aves venía ocurriendo de acuerdo con el estándar de Ross, pero luego cayó significativamente, en 292 g. Durante los últimos 3 días los pollos no aumentaron de peso en lo absoluto.

    La investigación del Dr. Teeter ha demostrado que cuando las aves se acercan a la edad de mercado y sufren coccidiosis subclínica, representada por calificaciones de lesiones de sólo 2, tienen en promedio una ganancia de peso cerana a cero. Esto fue exactamente lo que ocurrió en la prueba de campo canadiense, dijo la oradora.

    En la parvada 2, que no recibió anticoccidiales en la dieta pero fue vacunada contra la coccidiosis, no se determinaron los conteos de ooquistes, pero la ganancia de peso mejoró. La parvada 3 también recibió la vacuna y siguió presentando altos conteos de ooquistes, pero el nivel máximo de diseminación de éstos se desfasó a una etapa más temprana del ciclo de producción. Estas aves también presentaron mejor ganancia de peso

    La Dra. Newman explicó que los conteos elevados de ooquistes son resultado del acarreo de la carga parasitaria de la parvada anterior, que recibió anticoccidiales. Estos productos permiten el paso o fuga de ooquistes resistentes que permanecen en el galpón y son difíciles de destruir. Cuando en vez de ellos los pollos reciben una vacuna contra la coccidiosis, la nave se va sembrando gradualmente con ooquistes de coccidias que jamás se han expuesto a anticoccidiales y, por ende, son sensibles a ellos; sin embargo, se requieren varios ciclos para que esto ocurra, lo cual se reflejó en la prueba canadiense y lo mismo sucedió con la experiencia de Wayne Farms en EE.UU. (aya a IH-magazine.com, edición de Norteamérica, no. 4).

    La parvada 4, que recibió el tercer ciclo de vacunación en la prueba de Canadá, “entró en un patrón completo de vacunación”, continuó diciendo la veterinaria. Las coccidias estaban ciclando más pronto y los conteos de ooquistes descendieron. El peso corporal mejoró 240 g en comparación con la parvada 1, que fue la que recibió los productos anticoccidiales en la ración.

    Asombroso mejoramiento del peso

    Con la parvada 5, el productor regresó al uso de anticoccidiales, que entonces recuperaron su efectividad.

    La diferencia de ganancia de peso entre la primera y la quinta parvadas fue asombrosa: 452 g (0.996 lb). “Esto es inmenso. La investigación del Dr. Teeter es correcta. Si se presenta coccidiosis tardía en el ciclo de producción, usted puede perder mucho”, dijo la Dra. Newman (véase la Figura 1).

    “Es durante las 2 últimas semanas de vida que la parvada consume la mayor parte del alimento y es también cuando más aumenta la masa muscular. Se trata del príodo más costoso y de mayor valor económico del ciclo de producción”, agregó. Los resultados de esta prueba de campo también ratifican el hallazgo del Dr. Teeter de que por cada punto de incremento en la calificación de lesiones coccidiales el promedio de ganancia de peso disminuye 1.5%, subrayó la doctora.

    También presentó datos recientes de otro avicultor canadiense que ha utilizado Coccivac-B continuamente. “Esto demostró todavía más que una vez que establecemos el patrón de inmunidad, frenamos el efecto de acarreo del patógeno de una parvada a la siguiente y sembramos la nave con cepas vacunales, la coccidiosis tiende a ser mucho más predecible, baja y consistente, y ese es precisamente el objetivo”, explicó.

    La coccidiosis subclínica tardía, dijo la oradora, puede tener un impacto negativo mensurable sobre el rendimiento. “Parece que los modelos matemáticos del Dr. Teeter verdaderamente funcionan bien para ofrecer una medida del impacto económico, pues resultan reales bajo condiciones de campo”.

    La vacunación reduce el desafío

    La Dra. Newman continuó diciendo que la vacunación “ofrece una oportunidad de manejar el desafío coccidial. El establecimiento temprano de un patrón consistente de inmunidad elimina el efecto de acarreo de coccidias patógenas de una parvada a la siguiente y frena el ciclo de acumulación de resistencia. Reduce el desafío general y hace que las coccidias renueven la sensibilidad a los compuestos anticoccidiales que se administran en el alimento”.

    La vacunación, que se puede utilizar en pollos de engorde que habrán de ser sacrificados a cualquier edad, es un proceso que tiene un objetivo a largo plazo, subrayó.

    La diseminación de ooquistes que se presenta cuando se utilizan anticoccidiales en la ración tiende a alcanzar su máximo nivel aproximadamente a las 4 semanas de edad, casi ya para salir al mercado. Si la edad al sacrificio fuese de 63 días, como ocurría hace 20 años, el punto máximo de diseminación de ooquistes entre los 28 y 35 días no tendría mayor importancia. Sin embargo, en este momento el nivel máximo de la coccidiosis y la edad al sacrificio casi se traslapan y estos niveles pico se están incrementando porque estos protozoarios han perdido la sensibilidad a los anticoccidiales,” dijo.

    Otro factor que debemos considerar es que la limpieza y la desinfección no son efectivas contra las coccidias. Es posible reducir el número general de estos protozoarios en el galpón si sacamos la cama, pero habitualmente no es posible matar a los ooquistes, aclaró la Dra. Newman.

    “Fíjese cómo se presenta el desafío de coccidiosis. Si los conteos de ooquistes son altos, sus aves no estarán alcanzando el mayor rendimiento. No olvide que nuestras parvadas no están presentando verdaderos brotes de coccidiosis ni tampoco se trata de una resistencia completa. Simplemente son conteos altos de ooquistes que reflejan una coccidiosis subclínica. Son sólo lesiones menores, pero como demuestran las investigaciones del Dr. Teeter y la experiencia de campo, las consecuencias pueden ser mayúsculas”, aclaró

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